lunes, 16 de marzo de 2015

Saul Bustos - Recuerdos Y Letras Musicales

Diario De La República
ESPECTÁCULOS | 08:43


Una charla compuesta de recuerdos y letras musicales
En el programa Nativo Popular (FM Antena 103.1) Alberto Rodríguez Saá entrevistó a Saúl Bustos, quien habló sobre los músicos de San Luis y su carrera como compositor.


Saúl y Alberto, una entrevista sobre música en los estudios de radio de la Cadena Xilium.


''Nativo popular” es el programa que se emite todas las siestas por la 103.1 y que se transmite por la cadena Xilium, creada para hablar de las cosas lindas de San Luis: su música, sus artistas, y sus paisajes, entre muchos otros atributos. Luego de escuchar la tonada “Porque no le dije nada”, interpretada por “Las voces de la oración”, Alberto Rodríguez Saá entrevistó al compositor de San Luis Saúl Bustos.
—Y contame de esta tonada… ¿Cómo se llama?
—Buenas tardes Alberto, “Porque no le dije nada”. Es una tonada que hice hace treinta años o más. 
—Estaba como escondida…
—Sí, lo que pasa es que yo considero que casi todos los cantores tienen que tener una voz muy clara para cantar folclore cuyano. Yo soy bajo, entonces cuando la hice casi no la cantaba por respeto al folclore cuyano. Y en una oportunidad la escucharon “Las Voces De La Oración” y la grabaron. Realmente me gusta mucho cómo está. 
—Está bonita, sí. Es una hermosa versión.
— La interpretación me gusta mucho. 
—¿Vos sos nativo popular también?
— Nativo popular, van a hacer en setiembre 64 años vividos en San Luis. Soy nativo y popular y escuchaba cuando le hiciste ese homenaje, una cosa muy valiosa a toda la gente que nombraste en la introducción. Porque hasta me había olvidado de varios de los nombres.
—Sabés que me faltan nombres… 
— Sí, pero ya con esos que están es un homenaje hermoso. 
—¿Qué nombres nos faltan?
—Y a lo mejor te olvidaste de nombrarlo a Vicente Falvo, un cantor de tango. En aquella época tuvo mucho éxito, además era un hombre que se vestía tipo Carlos Gardel, lo escuchábamos cuando cantaba en LV13 radio San Luis. En aquel tiempo era muy importante, un cantor tenía que tener cierta importancia para poder cantar en radio, además cantaba como Mario Quiroga, en todos los bailes. 
—En esta ocasión nombró a Orlando de Luca a Beba Di Gennaro… 
—Una gran poetisa. Orlando era un gran actor, Mario Moreno creo que era el nombre de él. Y aunque no era nativo de San Luis otra persona que se destacó fue Héctor "Meñique" Smith. Yo considero y lo he respetado siempre, lo considero uno de los artistas más grandes de San Luis a Ricardo Domínguez Arancibia, el “Cascarudo”. Realmente tenía unos temas preciosos, que han trascendido a nivel nacional, “Los Fronterizos” le grabaron un loncomeo, que es muy bonito. Además era poeta. Porque una canción puede tener una letra de canción sin ser una poesía.
— Claro puede ser una descripción linda…
— Cuando el “Cascarudo” dice: “Viento serenatero no he podido olvidarte”, le canta al viento; “La tarde en que partía parecías llorar, maestro de mi canto, simple como mi pueblo, colgaste la tonada en la gente del lugar, mañana cuando vuelva percibiré en tus aires aromas que me traes del cerro vegetal”, una poesía muy buena. Además de un buen músico. Yo creo que es hacer justicia reconocer que el “Cascarudo”, para mí es el cantautor más importante que tuvo la provincia, además de Yaco Monti por supuesto. 
—Raúl Segura, que es mendocino pero que hizo el “Rancho puntano”, tampoco lo nombro pero merece estar.
— Sí. El “Rancho puntano” es un símbolo del folclore de San Luis.
—Cuando murió Segura, los guitarreros lo acompañaron cantando el “Rancho puntano”, consideraban que era su obra máxima, siendo de Mendoza habiendo vivido un tiempo en Buenos Aires. Pero era un gran presentador de los ritmos de Cuyo.
— Alfonso y Zabala también, Don Félix Máximo María…
—"Las voces del Chorrillero" no sé si las nombré
— Sí, las nombraste. Qué lindo que es recordarlos y qué lindo se deben sentir los que se escuchan.
—Por ahí uno se olvida de algún héroe del deporte
—Pero nombraste a los más importantes y yo comparto. Manabela, “El Negro” Guzmán, Juan Gilberto Funes, el Chala Maldocena también…
—Los hermanos Alcaraz…
—Al Teco y Rufino que también jugaba en Defensores.
—Me olvido también de los jugadores del club Victoria, que tuvo grandes y por ahí no los nombré
—Sí, Salomón…
—¡No lo nombré al Joaquín Lucero! 
— Un gran jugador de fútbol. Un gran boxeador que murió después de una pelea fue Domingo Castro. Peleó con Salustiano Suárez le ganó durante toda la pelea y en un momento lo golpea Salustiano y lo deja mal. Estuve esa noche y lo importante y valorable es que, Castro le había pegado durante toda la pelea. El árbitro era Félix Vega, en el último round no le quería pegar, lo abrazaba. Miraba al árbitro y le decía que pare la pelea, si le pegaba… después murió esa noche. Un gran boxeador Domingo Castro. Realmente había mucha gente destacada, la mayoría ya la nombraste. 
—¿Viviste siempre en San Luis vos?
— Siempre en San Luis, nací en la calle Ayacucho y Mitre, donde vivía el procurador...
—¿Cuántos hermanos son?
—Vivos somos seis, uno falleció. Éramos siete varones, de ahí nos trasladamos cuando yo tenía 4 años. Fuimos a la calle Buenos Aires. Ahí estuve toda mi vida hasta que me casé, siempre en San Luis. No podría vivir en otro lado. Soy nativo popular.
—¿Cómo se llamaba ese cantor popular que era lustrabotas?
— Cecilio Morales. En ese tiempo se hacían festivales, en los que hemos estados sin conocernos... eran festivales que se hacían en la esquina del triángulo...
—¿Qué cantaba Cecilio?
—“La chuña pelada”, “Mama vieja” y tenía una tonalidad parecida a la de Tormo y medio que lo imitaba. Era un espectáculo. Porque había una casa de ropa, Junín Sport, lo vestía de traje, sombrero al tono y llegaba en un auto, como si fuera una estrella del canto y la gente lo quería. 
—¿Tu papá era guitarrero?
—Sí, queda huérfano a los 14 años y vivió solo. Me contaba un amigo que le alquilaba él una pieza para que viviera mi viejo, ahí aprendió a tocar la guitarra. era nacido en 1913 y tendría 14 años cuando aprendió a tocar la guitarra y en ese tiempo en San Luis no existía ni la radio, nada. O sea que el cantor en ese tiempo era muy importante en las fiestas y mi viejo cantaba únicamente vals. 
—¿Te acordás de alguno de ellos?
—Uno de ellos se llamaba “Mi vida”... los nombres no recuerdo, sí de las letras, “Madre querida” y “Flor de nieve”. 
—¿Y tus hermanos también salieron guitarreros?
— Mi viejo se casa y nace mi hermano mayor en San Luis, se traslada a Río Negro y en General Roca nacen dos hermanos. Una vez mi viejo va pasando por una casa que tenía la ventana abierta y escuchó a Tormo cantando “Mama vieja”, dice mi mamá que llega y le dice “Edith mañana nos volvemos a San Luis”, ella no creía que fuera a suceder eso. Al otro día al mediodía renunció y se volvieron. Después nací yo y mis otros hermanos. Los únicos que nacieron en río Negro nunca tocaron la guitarra, no escribieron nada, nunca cantaron, no podían afinar. Algo tenía que ver la geografía porque de siete varones cinco componemos y nos gusta, los únicos dos nacidos en General Roca nunca hicieron nada.
— ¿Cuándo empezaste vos, de chiquito? 
— No, empece a aprender a tocar la guitarra con “Adiós amada” una pieza de Piately-Guarany, tenía 17 años más o menos. Más que hijo era amigo de mi viejo, nos juntábamos de noche, él cantaba y yo iba aprendiendo mirando. Después empecé a cantar los valses de mi viejo. Siempre tuve buena memoria para las letras, las aprendía en el acto. No aprendí de chico, que es lo ideal, pero me dediqué mucho más a la poesía de las canciones, la letra, lo que dicen, algo que se está perdiendo y es lamentable.
—Por decir un número, ¿Cuántas canciones has hecho?
— Hemos intentado contarlas porque tengo con vos varias canciones, otras con Ricardo Pose, con Guarany tenemos una zamba y con mi hermano mayor una gran cantidad. No es que sean tantas, no las tengo en memoria. Grabadas tengo veinte o un poco más, con “Los Indios Tacunau”, “Los de Salta”, Las Voces del Colón, Antonio Tarragó Ross...
—Las voces de la oración...
—De San Luis “Las voces del Chorrillero”, “Las Voces de la Oración”, “Daract 4”, “El Trébol Mercedino”, “El Juanón Lucero”, “Los cantores del manantial” de San Luis con casi todos los artistas.
— ¿Qué ritmos has hecho?
— De todo, yo tengo una teoría que a veces molesta, pero como decías en la presentación estamos en el centro de la República y eso influye para que en San Luis existan todos los géneros de música, respeto a toda la región. A mí me cuesta entender que San Luis pertenezca a la misma región que Mendoza y que San Juan, por el acento, por la distancia. Porque pertenecer a una región tiene muchas cosas en común. Yo los quiero mucho a los mendocinos y sanjuaninos, pero yo no me identifico con ellos porque no tenemos las mismas costumbres. Pero está bien, somos cuyanos y hay muchísimos intérpretes.
—Tal vez el cuyano venga de la época de las cosechas y del agro, en que había más movilidad popular...
—Claro, pero si uno lee la historia, por ejemplo de Juan Bautista Bustos, un caudillo cordobés que fue gobernador, en una nota que él pasa al congreso en esa época pone que quiere incluir a La Rioja, a San Luis y a las provincias de Cuyo. 
—Sí institucionalmente nosotros dependimos de el virreynato de Chile, después a Córdoba sólo San Luis. En un momento dado de 1776 aproximadamente hasta 1812, nosotros dependemos de Córdoba.
— Si uno por ejemplo, va a un diccionario y busca la palabra Cuyo dice: “Región occidental de la República Argentina dominada por la cumbre de Los Andes”.
— Ahí quedamos afuera.
— Al margen de eso yo digo que en San Luis ha habido orquestas de tango como Américo Moroso, Los Ases, Juan Lucero, se ha cultivado otro género y yo en mi niñez, al frente de mi casa había un bar, en el que el dueño era medio señorón. Todas las semanas iban cantores de tango, folcloristas no iban. Si hacés memoria en la introducción nombraste muchos artistas y folcloristas pocos. La mayoría son de tango, yo cantaba tango y mexicano, que estaba de moda. 
—¿Qué tango te acordás que cantabas y qué mexicano?
—Mexicano “Serenata sin luna”, “El Jinete”, “Ella” de José Alfredo Giménez, y tango “Madre de los cabellos de plata”, los de Gardel. Es el que más me gusta, lo digo con el corazón, me gusta “Melodía de Arrabal” o “Silencio”.
—Dijiste melodías de arrabal y bueno, yo me di una panzada de diferentes versiones.
—Quería decirte algo que acabo de recordar. Una familia que eran todos músicos muy importantes, hay un tango que canta Agustín Magaldi que era de uno de ellos, de los Catalfamo de Pedro, creo, “No quiero verte llorar” se llama. Según recuerdo Pedro tocaba el violín y Guillermo cantaba muy bien, era un tenor importante. Otro cantor de tango era “El puntano”, Domingo Solari, eran muchos los cantores. Una vez me dijiste Alberto que hay dos formas de quedar en la memoria, entrar en la historia o en una leyenda, éste está dentro de la leyenda. La persona que más me marcó, que escuché cantar personalmente de niño se llamaba Joaquín Mercao, un cantor que se vestía a lo Gardel, tocaba la guitarra y cantaba muy bien. Es hermano de Jorge Mercao del barrio La Merced.
—De las canciones tuyas ¿cuál es la que más te acordás, la que más te gusta?
—A mí me gustan todas, pero las que más me han hecho emocionar son dos, una que le hicimos a Juan Crisóstomo Lafinur “Canto lírico a Lafinur”, que lo cantaba Gabriela Pochinki y Rodi Risatti; y “Ala”, que me ha dado un montón de alegrías, también me lo grabaron “Las Voces del Colón”.
—¿Qué te gusta más componer, cantar, la guitarreada o hacer poesía? ¿Qué te hace más feliz?
—Yo me siento muy bien con amigos, no sirvo para subir a un escenario. No me gusta. Me gustan las reuniones de amigos. La cantata la presentamos en el Teatro Cervantes y me gusta, pero más me gustan las juntadas. 


Una historia especial
Alberto Rodríguez Saá y Saúl Bustos hablaron en el ciclo “Nativo popular” sobre la obra “´Trilogía en Pringles”, escrita y musicalizada por conductor e invitado, respectivamente.


— Contame cuando viajaste a Estados Unidos con La Cantata...
—Fue una experiencia hermosa, el coro del ICCED no pudo viajar y tuvimos la suerte de que el coro de la Universidad de Texas tenía dos directores y uno de ellos era colombiano. Él les fue enseñando palabra por palabra para que aprendieran la fonética. 
— ¿Cómo decían ellos cuando tenían que nombrar al Chorrillero? (Risas)
— Lo pronunciaron de una forma rara. Yo tengo la grabación, pero está en un sistema que no entiendo. Luis Russo debe saber. Nunca pude escucharlo porque no es un CD.
— Traela y acá la vamos a escuchar de alguna forma. Presentate vos.
Soy María José Rodríguez del suplemento ETC. Les contaba que yo tengo el VHS de la primera actuación que hicimos con La Trilogía, yo era soprano en la obra. Es de la primera presentación en el ICCED, una especie de documental que hicimos. 
— Está con la presentación
— MJR: sí, es una especie de documental en el que aparecen todos contando cómo surgió la trilogía.
— SB: yo no tengo eso, es un documento realmente lindo para guardar, traelo.
— ¿Dónde más estuvo la cantata? ¿En el Teatro Cervantes, en Lima...?
— SB: en Perú estuvimos en Lima y en Chancay. También estuvimos en Coronel Pringles, un teatro hermoso que me hacía recordar al nuestro, al cine teatro San Luis.
— En Jujuy hay un teatro cine exactamente igual que el Maipo. El Maipo tiene más ornamentos y está más decorado pero es la misma estructura. Lo mismo que era el cine teatro San Luis, en la planta baja tenía los palcos en sus costados rodeándolo y arriba había tres pisos. Así era el cine San Luis.
— SB: hace tiempo estaba la idea de reconstruirlo en otro lugar. 
— Se reconstruye fácil, no es tan difícil.
— SB: tenía un sistema de acústica, como una especie de subsuelo, como un sótano debajo del escenario. Entonces uno hablaba y retumbaba en todo el teatro. Bueno, la última presentación que hicimos de la trilogía fue -además de recorrer el interior de la provincia-, en el teatro Cervantes. Entre el público estaban las hijas de Hilario Cuadros. 
— MJR: además nos estaba esperando Antonio Carrizo.
— SB: tengo de todo unos recuerdos muy lindos. Por eso vos me preguntás qué me gusta y me gusta todo. Reuniones sólo con algún amigo recordando temas, cantar pedazos de ellos o canciones enteras. Me gusta eso.
— Te gustan las juntadas...
— SB: sí. Me encantan. 
— MJR: Saúl y ¿qué es lo que te inspira para escribir un poema o una canción?
— SB: vos sabés que esto lo he hablado con infinidad de autores. Existe la sensación de que alguien te lo está dictando. Estuvimos una noche cenando con el comodoro Daniel Galves en Mercedes y nos contó la experiencia de él. Era piloto en la Guerra de Malvinas. A lo mejor me fui con eso metido en la cabeza. Al otro día me levanté y mientras me estaba vistiendo, estaba cantando una canción. Cuando me di cuenta, era una canción sobre lo que me había contado él. Lo que quiero decir es que no existe un método para componer. Puede que haya. Las canciones salen solas. Guarany me dice, yo no soy autor de mis canciones, yo siento que alguien me las está dictando. Tenés esa sensación como de que hay alguien que te está diciendo, porque se van armando solas. Yo no escribo poesía, escribo canciones que salen con música y letra. Habrá gente que tiene otro método, que estudia composición y debe ser bárbaro. Pero a mí me salen solas. Cuando termino tengo la sensación de que no voy a componer nunca más nada, me siento como vacío. Y de golpe voy por la calle y se me ocurre una canción. 
— MJR: ¿Y qué hacés justo en ese momento?
— SB: hasta hace poco podía memorizarlas, ahora me pasa algo que voy a tener que conseguirme aunque sea un grabador, porque he ido viajando en el auto y se me ha ocurrido una canción y estoy seguro de que no me voy a olvidar. Y me olvido. Cuando he vuelto a casa no recuerdo ni una palabra. Para que exista una canción tiene que haber afinidad. Hay gente que me ha dado letras para que les ponga música y las leo y a lo mejor es una muy buena poesía y no me transmite nada. Con Alberto hemos hecho un montón de cosas juntos porque tenemos muchas cosas en común y años de estar juntos. Lo mismo que me pasa con mi hermano. Me ha tocado fabricar música y es feo.
— ¿Sabés donde quedó demostrado, me parece a mí, la extraordinaria creación de Saúl? en La Cantata, cuando va siguiendo la vida de Pringles y a cada momento le va poniendo un ritmo distinto. Por ejemplo “El niño piensa en caballos” tiene un ritmo de malambo; ritmo andino cuando está en Chancay; la tonada "Cuando viene el viento Chorrillero"... es decir en cada situación va adecuando el ritmo. 
— SB: ¿Qué necesité yo? Cuando me dieron la letra la leí, me metí en la historia y está casi como en el lugar. La música va saliendo sola. Porque no es algo fabricado. "El niño piensa en caballos", que es una de las partes que más me gusta, surgió en la casa de Alberto, estábamos con un amigo y cuando leí la letra salió la música. Soy muy amigo de Horacio Guarany y disfruto que él me cuente anécdotas sobre cómo compuso cada tema. Son historias hermosas, él escribió de todo pero lo que más me gusta es la parte romántica. En sus setenta años de trayectoria o antes, se enamoró mil veces. Lo que le sucedió en un momento es que el cantor popular, el ídolo del pueblo, ocultó al poeta. Porque es tan grande el éxito que tenía, el carisma en el escenario, que la gente se emocionaba. Él decía al vino: “Si mis venas fueran los sarmientos tuyos y un año tras otro volviera a brotar, vino compañero, festival del hombre, filósofo antiguo de mi caminar”, es una poesía espectacular. Y mejor que muchos poetas conocidos, pero triunfó el cantor. Dios le dio a él algo que le da a muy pocos humanos, él compone bien, es un gran autor además del carisma que tuvo toda la vida. He visto multitud de gente emocionada escuchándolo, eso no es fácil de conseguir. Tiene setenta años de trayectoria creo que junto con Nelly Omar son los artistas que mayor trayectoria tienen.
—Sumemos a Alberto Podestá, es de la guardia vieja.
—Sí, puede ser, es cierto. Pasa que Nelly Omar tiene 102 años. Horacio Guarany tiene 88 y yo tengo grabaciones de él cuando tenía 17 años. O sea hace 79 años.
—Ustedes sigan conversando yo estoy buscando la “Trilogía en Pringles”. Vamos a escuchar la primera parte, porque completa dura 48 minutos. Voy a poner la descripción de la niñez de Pringles y cómo imaginariamente el acto de Chancay lo hace de niño saltando al Río Quinto.
—SB: Ya que estamos en el tema quiero aprovechar para comprometerte a que me des un disco de la trilogía. Quiero tenerlo porque me trae un montón de recuerdos hermosos. Los viajes.
También la hicimos con la fanfarria de Alto Perú en Las Chacras. En 48 minutos conocés absolutamente toda la historia de Juan Pascual Pringles, es quizás más fácil para un niño incorporarla de esta manera, escuchándola.
—La primera parte se llama “El niño piensa en caballos”, después el “Héroe de Chancay” y la muerte de Pringles que se llama “La última batalla”. Es el coro del ICCED dirigido por Alicia Rotondó de Aman, el solo lo hace Saúl Bustos y el grupo que acompaña son “Las voces de la oración”.
—MJR: recuerdo que la última nota de la trilogía era muy aguda y el profesor de canto, Fernando Ballesteros, nos aconsejaba levantar un poquito los talones del piso para llegar con confianza. 
—Y terminaba con el Himno a Pringles a través de una trompeta…
—MJR: que formaba parte de la Fanfarria de Alto Perú…
—SB: recuerdo que también la hicimos con la Fanfarria completa en Las Chacras…
—Yo estuve en el Regimiento de Granaderos a Caballo, cuando Adolfo fue Presidente, estaba la Cantata junto a las cosas que estaban expuestas. No sé si la pusieron porque llegaba yo… (Risas)
—SB: no, no. A mí me dijo el Capitán Méndez que habían incorporado parte de ella al repertorio. Realmente la pasamos muy bien, hicimos rabiar un poco a Luis Russo… Fue una satisfacción, una cosa hermosa; pero nos supieron aprovechar porque en 48 minutos conocés absolutamente toda la historia de Pringles, es más fácil para el niño incorporarlo.
—Bueno cada uno estudia como quiere.
—MJR: además contiene nuestra cultura, tiene todas canciones de folclore y los diferentes climas que crea la obra. Me encantó formar parte del grupo.
—SB: se formó un grupo muy lindo y la madre de todos era Alicia. 
—Saúl, vamos a dejar para otro día que nos cuentes sobre Horacio Guarany
—SB: hay tanto para hablar. No vale tanto la opinión mía.
—Estuviste ese día que le hicimos un reportaje. Quiero que después contés cómo es la versión sobre esa reunión.
—Sí. Es un símbolo. Lo vi tan a gusto al viejo, tan contento. Es un hombre grande y lo admirable es su memoria. Además hay cosas que hay que tener en cuenta, creo que es el único artista grande que en un tema que él hizo, “Con la mano cerrada”, agregó en el estribillo una tonada. La hizo estando 
en Madrid. Es muy extraño incorporar a ese tema una tonada. Además la letra es bellísima. Dentro de su angustia, porque en el exilio sufría mucho. Compone una canción y se acuerda de Cuyo. Nombra a Armando Tejada Gómez y a Lima Quintana. Empieza en canción y llega al estribillo y se transforma en tonada, hasta el final.
—El estribillo es tonada.

—Él me contaba… viste que dice: “Lima Quintana cruzará los arroyos sin mi paso”. Después Horacio me contaba: “Lo que pasa es que este desgraciado tenía la casa rodeada de un arroyo y 
cada vez que lo íbamos a visitar nos metíamos al agua hasta la cintura, para llegar a la casa de él. No había forma de hacer un puente. (Risas) Es hermoso conversar con él, sobre cómo hace cada canción, tiene anécdotas muy cómicas.

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